El poder de las plantas adaptógenas: Equilibrio frente al estrés
En un mundo con un ritmo acelerado, el estrés crónico puede influir en la regulación del eje tiroideo y, en determinadas situaciones, modificar el metabolismo de las hormonas tiroideas, incluida la conversión de T4 a T3.
Las plantas adaptógenas como la ashwagandha y la rhodiola se han estudiado por su posible capacidad para ayudar al organismo a gestionar la respuesta al estrés y algunos síntomas relacionados con él. Sin embargo, sus efectos y precauciones dependen de cada planta y de la situación de cada persona.
Cuando existe un trastorno tiroideo diagnosticado (hipotiroidismo, hipertiroidismo, Hashimoto o Graves), estas plantas no deben considerarse inocuas: la ashwagandha puede modificar los niveles de hormonas tiroideas, mientras que para la rhodiola no se ha demostrado un efecto directo sobre la función tiroidea. Además, pueden existir interacciones con medicamentos, por lo que es importante valorar su uso con un profesional sanitario.
Calma y equilibrio frente al estrés
La ashwagandha, también conocida como Withania somnifera, es una planta adaptógena que ha sido utilizada en la medicina ayurvédica durante siglos. Actualmente, uno de sus usos más estudiados es su posible efecto sobre el estrés y el sueño, no el tratamiento del hipotiroidismo.
Aquí te explico cómo y por qué puede ser relevante en el contexto del hipotiroidismo, qué sabemos actualmente sobre sus posibles efectos y qué precauciones debes tener en cuenta si padeces algún trastorno tiroideo.
Reducción del estrés:
Es conocida por sus propiedades para reducir el estrés y los niveles de cortisol. Diversos ensayos clínicos y revisiones sistemáticas han estudiado estos efectos. En conjunto, la evidencia disponible sugiere que determinados extractos de ashwagandha pueden ayudar a reducir el estrés y los niveles de cortisol en algunas personas, aunque los resultados no son uniformes entre todos los estudios.
También se ha estudiado su posible utilidad para mejorar algunos aspectos del sueño, especialmente en personas con insomnio, aunque son necesarios más estudios para conocer mejor sus efectos y su seguridad a largo plazo.
El estrés crónico puede influir en la regulación y el metabolismo de las hormonas tiroideas. Por eso, mejorar la gestión del estrés puede contribuir al bienestar general de una persona con un problema tiroideo. Sin embargo, esto no significa que la ashwagandha mejore directamente la función de la tiroides.
¿Puede influir en las hormonas tiroideas?:
Sí, y precisamente este es uno de los motivos por los que las personas con trastornos tiroideos deben tener especial precaución.
Un pequeño ensayo clínico realizado en 50 personas con hipotiroidismo subclínico encontró que tomar 600 mg diarios de extracto de raíz de ashwagandha durante 8 semanas produjo cambios favorables en los valores analíticos tiroideos: aumentaron T3 y T4 y disminuyó la TSH. Estos resultados despertaron interés por su posible efecto sobre la función tiroidea.
Sin embargo, se trataba de un estudio piloto pequeño. La evidencia científica posterior y más amplia obliga a ser más prudentes: una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 no encontró, en conjunto, un efecto significativo sobre TSH ni T3, aunque sí observó un pequeño aumento de T4.
Referencia científica: Fornalik M. et al. (2026). Hormonal Modulation with Withania somnifera: Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized-controlled Trials. Planta Medica, 92(8), 790–805. https://doi.org/10.1055/a-2802-8363
Esto ayuda a entender por qué durante años se ha podido encontrar información que presentaba la ashwagandha como potencialmente beneficiosa para el hipotiroidismo —incluida información anterior de esta web— y por qué ahora matizamos esa recomendación. La ciencia evoluciona y, cuando disponemos de nueva evidencia, también debe hacerlo la información que ofrecemos.
Actualmente no existe evidencia suficiente para recomendar la ashwagandha como tratamiento del hipotiroidismo ni para afirmar que mejore directamente la función tiroidea o la conversión de T4 a T3.
Además, se han publicado casos de tirotoxicosis —exceso de hormonas tiroideas en el organismo— asociados temporalmente al consumo de ashwagandha. Los casos clínicos no permiten saber con qué frecuencia puede ocurrir ni demuestran por sí solos una relación causal, pero constituyen una señal de seguridad que debe tenerse en cuenta.
Propiedades antioxidantes:
Esta raíz contiene compuestos con propiedades antioxidantes que se han estudiado por su posible papel frente al estrés oxidativo. Sin embargo, no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que tomar ashwagandha proteja la glándula tiroides o evite su deterioro.
Mejora de la energía y el estado de ánimo:
La ashwagandha también se ha estudiado por sus posibles efectos sobre el estrés, el bienestar y la fatiga. Sin embargo, esto no significa que trate la fatiga causada por el hipotiroidismo ni que sustituya su tratamiento.
Si tienes hipertiroidismo o enfermedad de Graves, la precaución es especialmente importante debido a la posible influencia de la ashwagandha sobre las hormonas tiroideas.
Apoyo al sistema inmunológico:
La ashwagandha puede tener efectos sobre el sistema inmunitario. Esto no significa que sea conveniente “fortalecer” el sistema inmune cuando existe una enfermedad autoinmune. En trastornos como la tiroiditis de Hashimoto o la enfermedad de Graves, su uso debe valorarse con el endocrino o profesional sanitario.
⚠️ Importante: Si tienes algún trastorno tiroideo (hipotiroidismo, hipertiroidismo, Hashimoto o Graves) o estás tomando medicación para la tiroides:
No utilices ashwagandha por tu cuenta como tratamiento del hipotiroidismo ni para intentar “mejorar” tus hormonas tiroideas.
Consulta con tu endocrino o profesional sanitario antes de empezar a tomarla.
Puede influir en las hormonas tiroideas e interactuar con la medicación hormonal tiroidea. No modifiques por tu cuenta ni el suplemento ni la dosis de tu medicación.
El National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH) no recomienda la ashwagandha en personas con trastornos tiroideos y también aconseja precaución en personas con trastornos autoinmunes.
Si ya estás tomando ashwagandha, no significa que necesariamente vaya a causarte un problema. Coméntalo con tu profesional sanitario, especialmente si tienes un trastorno tiroideo, tomas medicación o has observado cambios en tus síntomas.
La ashwagandha puede tener interés por sus posibles efectos sobre el estrés y el sueño, pero “natural” no significa inocuo. En salud tiroidea, sus posibles beneficios deben valorarse junto con sus precauciones y tu situación individual.
Hemos seleccionado estas opciones teniendo en cuenta aspectos como el tipo y la calidad del extracto, su estandarización, la composición y la ausencia de aditivos innecesarios. Algunos incluyen KSM-66®, un extracto de ashwagandha utilizado en diversos estudios clínicos.
⚠️ Recuerda: si tienes un trastorno tiroideo o tomas medicación para la tiroides, consulta con tu endocrino o profesional sanitario antes de tomar ashwagandha.
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¿Puede ayudar con la fatiga?
La rhodiola, también conocida como Rhodiola rosea, es una planta adaptógena que puede tener posibles efectos sobre la fatiga y los síntomas relacionados con el estrés, síntomas que también pueden experimentar las personas con hipotiroidismo:
Reducción del estrés: Es conocida por posible capacidad para ayudar a reducir los síntomas del estrés. El estrés crónico puede afectar negativamente al equilibrio hormonal, por lo que su alivio puede favorecer el bienestar general. Sin embargo, no está demostrado que la rhodiola reduzca de forma consistente los niveles de cortisol ni que mejore directamente la conversión de la hormona T4 en T3.
Mejora de la energía: Esta planta puede ayudar a combatir la fatiga y mejorar la sensación de energía, especialmente cuando el cansancio está relacionado con el estrés. Esto puede resultar interesante para personas con hipotiroidismo, que a menudo experimentan cansancio y falta de energía. No obstante, no se ha demostrado que corrija la fatiga causada directamente por la falta de hormonas tiroideas.
Propiedades antioxidantes: Sus compuestos han mostrado propiedades antioxidantes en estudios experimentales, por lo que podrían contribuir a proteger las células del daño oxidativo. Sin embargo, todavía no se ha demostrado que su consumo proteja específicamente la glándula tiroides.
Apoyo al sistema inmunológico: Este adaptógeno también se ha estudiado por sus posibles efectos sobre la respuesta inmunitaria, aunque todavía no hay evidencia clínica suficiente para confirmar estos beneficios ni su utilidad en enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto o la enfermedad de Graves.
Regulación del metabolismo: Aunque puede ayudar a aliviar la sensación de fatiga relacionada con el estrés, no se ha demostrado que acelere el metabolismo ni que mejore directamente la función tiroidea. Por tanto, sus posibles beneficios sobre la energía no deben confundirse con una corrección del metabolismo lento debido al hipotiroidismo.
⚠️ Importante: Si tienes algún trastorno tiroideo o una enfermedad autoinmune tiroidea, como la tiroiditis de Hashimoto, o tomas medicación para la tiroides, consulta con tu endocrino o profesional sanitario antes de tomar rhodiola.
No se ha establecido una interacción clínicamente relevante entre la rhodiola y la levotiroxina, pero los datos disponibles son insuficientes para descartar posibles interacciones. No existe una pauta específica de separación horaria con la levotiroxina que haya demostrado evitar posibles interacciones.
Consulta con tu médico si tomas antidepresivos o medicamentos para la diabetes, ya que puede haber interacciones. También conviene tener precaución si tomas medicación para la tensión arterial. No se recomienda durante el embarazo o la lactancia por falta de datos suficientes sobre su seguridad.
Hemos seleccionado estas tres opciones por su extracto estandarizado de 3% rosavinas + 1% salidrósido (una proporción habitual en determinados extractos estudiados, aunque no garantiza por sí sola una mayor eficacia), formulaciones limpias y sin excipientes innecesarios, y la presencia de vitaminas que pueden contribuir al metabolismo energético normal, dependiendo de cuáles contenga cada producto.
Estos preparados podrían ayudar a aliviar el cansancio relacionado con el estrés en algunas personas, aunque no está demostrado que mejoren específicamente la fatiga causada por el hipotiroidismo. La respuesta y la tolerancia pueden variar individualmente.
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