El hipertiroidismo no siempre se cura, pero puede tratarse de manera efectiva. El éxito del tratamiento depende de la causa raíz, ya que en algunos casos la afección es reversible y en otros requiere control de por vida o puede derivar en hipotiroidismo tras el tratamiento. Aquí te explicamos las diferentes situaciones:
En determinados casos, el hipertiroidismo puede remitir o mejorar significativamente, desapareciendo por sí solo una vez que la causa desaparece. Esto es lo que sucede habitualmente en:
Tiroiditis posparto: Algunas mujeres desarrollan un hipertiroidismo temporal durante el embarazo o tras dar a luz; en estos casos, la función tiroidea puede normalizarse después del parto o tras unos meses.
Fases iniciales de inflamación: Ciertas formas de tiroiditis subaguda o de Hashimoto pueden presentar una fase inicial de hipertiroidismo debido a la inflamación de la glándula. Con el tiempo, la función tiroidea puede recuperarse por sí sola o evolucionar hacia el hipotiroidismo.
Factores externos: Si el exceso hormonal se debe a factores temporales como el exceso de yodo o ciertos medicamentos, al corregir la causa, el hipertiroidismo puede desaparecer.
Cuando la causa es una enfermedad autoinmune o estructural, el enfoque cambia:
Enfermedad de Graves-Basedow: El tratamiento ayuda a controlar los síntomas y puede inducir una remisión, aunque esta no siempre es permanente. En algunos pacientes la mejoría es duradera, mientras que otros requieren seguimiento y tratamiento prolongado.
Nódulos tiroideos autónomos: Estos nódulos producen hormonas por su cuenta. Aunque su actividad puede disminuir con el tiempo, en la mayoría de los casos se necesita un tratamiento definitivo, como yodo radiactivo o cirugía, para eliminar el nódulo y normalizar la función tiroidea. No obstante, al eliminarlo, el problema del hipertiroidismo se resuelve, pero el paciente suele desarrollar hipotiroidismo y necesitar medicación sustitutiva de por vida.
Cirugía (Tiroidectomía total): Si la glándula es extirpada completamente, la persona pasará a tener un hipotiroidismo permanente y necesitará tratamiento de reemplazo hormonal de por vida. Esto se debe a que, al igual que sucede en el hipotiroidismo, el cuerpo ya no dispone del órgano para producir sus propias hormonas y debemos suministrarlas de forma externa.