Usamos cookies para mejorar tu experiencia y gestionar enlaces de afiliados. Al navegar, aceptas nuestra Política de Cookies.
El hipotiroidismo se presenta cuando la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas para satisfacer las necesidades del cuerpo, lo que ralentiza sus procesos y puede manifestarse a través de síntomas como fatiga, aumento de peso, intolerancia al frío, estreñimiento y depresión.
La glándula tiroides desempeña un papel crucial en la regulación de diversas funciones del cuerpo, incluyendo la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la función cerebral, la absorción de nutrientes, el uso de energía, el mantenimiento del peso corporal. Además, es responsable de la salud cutánea, la regulación de los niveles de colesterol en sangre y la sincronización del reloj biológico, trabajando siempre en estrecha coordinación con el sistema nervioso.
Respecto a su origen, las causas se clasifican principalmente en:
Origen Autoinmune: La enfermedad de Hashimoto, donde el sistema inmunitario ataca la glándula, es la causa más frecuente en muchos países desarrollados.
Factores Nutricionales: En otras regiones, la insuficiencia de yodo es la principal responsable de esta condición.
Otras Causas: Incluyen la extirpación quirúrgica de la glándula, la exposición a radiación, infecciones, el contacto con sustancias disruptoras o trastornos genéticos.
Esta falta de producción hormonal afecta significativamente la calidad de vida de quienes la padecen, ya que al ralentizar el metabolismo se pone en riesgo el equilibrio de todo el cuerpo.
Puedes consultar cada una de estas causas con más detalle en el apartado específico de "Causas" que encontrarás más abajo 👇
El hipotiroidismo puede afectar a cualquier persona, incluso a los recién nacidos. En la mayoría de los casos, los bebés que nacen sin glándula tiroides o con una que no funciona adecuadamente no muestran síntomas de inmediato. Por ello, las pruebas de detección neonatal (como la prueba del talón) son fundamentales.
Sin embargo, si no se detecta ni se trata el hipotiroidismo, los síntomas comienzan a manifestarse. Algunos de estos síntomas pueden incluir:
problemas de alimentación y crecimiento,
escaso aumento de peso y de fuerza muscular,
llanto ronco y lengua grande,
color amarillento en piel y en la parte blanca de los ojos (ictericia),
piel seca,
una ligera inflamación o protuberancia en las proximidades del ombligo (hernia umbilical) y
estreñimiento o constipación.
En bebés, el hipotiroidismo no tratado, incluso en casos leves, puede tener consecuencias graves para el desarrollo físico y mental, incluyendo retrasos en el crecimiento y desarrollo cognitivo deficiente. La detección y el tratamiento tempranos son cruciales para asegurar un desarrollo saludable.
El tratamiento del hipotiroidismo en lactantes generalmente se realiza mediante la administración de levotiroxina. La decisión sobre el tratamiento y enfoques específicos recae en el médico del lactante, un endocrinólogo pediátrico, quien evaluará la situación clínica y diseñará un plan personalizado según las necesidades del lactante.
Al igual que en los adultos, la dosis será personalizada según las necesidades del lactante determinadas por las pruebas de laboratorio. Se realizará un seguimiento regular para evaluar la respuesta y ajustar la dosis si fuera necesario, llevando a cabo una supervisión a largo plazo para adaptarse a las necesidades cambiantes del niño a medida que crece.
Por lo general, los niños y adolescentes que padecen hipotiroidismo experimentan síntomas similares a los de los adultos. Esta condición se caracteriza por la insuficiente producción de hormonas tiroideas por parte de la glándula tiroides, las cuales son esenciales para el crecimiento y desarrollo adecuados.
Puede ser congénito (presente desde el nacimiento) o adquirido. La enfermedad de Hashimoto, una condición autoinmune, es una causa común en niños mayores y adolescentes.
Pueden variar, pero incluyen:
Retraso en el crecimiento o desarrollo insuficiente que resulta en baja estatura.
Déficit en el desarrollo mental.
Desarrollo motor lento y retraso en la aparición de los dientes permanentes.
Retraso en el inicio de la pubertad.
Síntomas comunes en adultos como fatiga, aumento de peso y problemas de concentración, entre otros, que a menudo se reflejan en una disminución del rendimiento escolar.
El diagnóstico se realiza mediante pruebas de sangre para medir los niveles de hormonas tiroideas y, en algunos casos, mediante estudios de imagen. El tratamiento implica la administración de hormona tiroidea sintética para normalizar los niveles hormonales.
Los niños y adolescentes necesitarán seguimiento médico regular para ajustar la dosis según su crecimiento y garantizar que sus necesidades hormonales sean cubiertas adecuadamente. El tratamiento temprano es crucial para evitar problemas de desarrollo físico y mental en niños y adolescentes.
Esta web es meramente informativa y no sustituye la consulta médica. Para cualquier diagnóstico o tratamiento, consulte siempre con su especialista.
👈 Volver a Guía de Pruebas y Diagnóstico.