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El hipotiroidismo es una condición médica que se origina cuando la glándula tiroides no produce las suficientes hormonas tiroideas necesarias para el correcto funcionamiento del cuerpo.
Las causas que pueden afectar la capacidad de la tiroides para la producción de hormonas son diversas, y según el origen del problema, podemos clasificarlas en tres categorías principales: primario, secundario y terciario.
En el hipotiroidismo primario, la causa reside directamente en la propia tiroides. Dentro de esta categoría, encontramos diversos tipos de hipotiroidismo, tales como la enfermedad de Hashimoto, la tiroiditis subaguda, el hipotiroidismo postparto, el congénito y el subclínico.
Para conocer en detalle los factores externos (como la alimentación, el entorno o la medicación) que influyen en el desarrollo de estas patologías, consulta nuestra sección de Factores de Riesgo.
Cuando el origen del hipotiroidismo se encuentra en la glándula pituitaria o hipófisis, se denomina hipotiroidismo central secundario.
La glándula pituitaria, ubicada en el cerebro, es responsable de producir la hormona estimulante de la tiroides (TSH), que a su vez estimula la glándula tiroides para la producción de hormonas tiroideas, como la T4 y la T3.
En casos de disfunción pituitaria, puede haber una producción insuficiente de TSH, lo que lleva a una disminución en la producción de hormonas tiroideas. A diferencia del hipotiroidismo primario, en estos casos la TSH puede aparecer baja o normal en los análisis, ya que es el "mensajero" (la hipófisis) el que está fallando y no envía la señal de trabajo a la tiroides.
En cambio, cuando el hipotiroidismo es causado por un problema en el hipotálamo, hablamos de hipotiroidismo central terciario. El hipotálamo, una región del cerebro ubicada justo encima de la glándula pituitaria, desempeña un papel vital en la regulación hormonal.
Aunque no se clasifica técnicamente como una glándula endocrina independiente, coordina las respuestas hormonales del cuerpo, liberando hormonas como la hormona liberadora de tirotropina (TRH).
Cuando los niveles de hormonas tiroideas disminuyen y el cuerpo experimenta una falta de energía, el hipotálamo debería emitir una señal de alerta a la hipófisis mediante la liberación de TRH. Sin embargo, en el hipotiroidismo terciario, esta señal de alerta no se produce o es defectuosa, lo que impide que la pituitaria libere TSH y, por tanto, que la tiroides reciba la orden de trabajar.
¿Por qué es importante entender esto? Este proceso demuestra que la tiroides no es una glándula aislada, sino el último eslabón de una cadena de mando. Al igual que en el tipo secundario, en los análisis de sangre la TSH suele aparecer baja o normal, lo que puede despistar al diagnóstico inicial si no se analiza el funcionamiento completo del eje cerebral.