🍏 Aparato Digestivo: El motor que se ralentiza
La tiroides es la encargada de marcar el ritmo de nuestra digestión y el metabolismo basal de cada célula. Cuando los niveles hormonales son bajos, todo el proceso —desde la descomposición de los alimentos en el estómago hasta su eliminación a través del tránsito intestinal— se vuelve más lento y pesado.
No se trata solo de una cuestión de peso o calorías; es un cambio fundamental en la forma en que nuestro cuerpo absorbe la nutrición y gestiona la energía. A continuación, explicamos por qué el hipotiroidismo suele ir acompañado de problemas digestivos y dificultad para mantener un peso saludable:
Las hormonas tiroideas afectan la motilidad intestinal, es decir, la capacidad del intestino para contraerse y mover los alimentos a través del sistema digestivo (peristaltismo). En el hipotiroidismo, esta lentitud no solo provoca estreñimiento (menos de tres evacuaciones a la semana), sino que también puede causar digestiones muy pesadas y gases, ya que los alimentos pasan más tiempo del debido fermentando en el tracto digestivo. Además, al ralentizarse el tránsito, el colon absorbe un exceso de agua, lo que vuelve las heces más secas y difíciles de evacuar.
El hipotiroidismo dificulta la pérdida de peso sin importar la dieta que se siga e incluso provoca la recuperación rápida del peso perdido. Esto es debido a la influencia que tienen las hormonas tiroideas en la regulación del metabolismo, por el cual las células convierten los alimentos en energía.
Cuando este disminuye, las células producen menos energía y por tanto disminuye la actividad, la temperatura corporal, el ritmo cardíaco y se ralentizan muchas funciones, entre las que se incluye la quema de calorías en reposo. Incluso en los casos leves se incrementa el riesgo de aumento de peso y del índice de masa corporal (IMC). En algunas ocasiones se puede llegar a hinchar el rostro (especialmente los párpados) además de otras áreas del cuerpo debido a la retención de líquidos o mixedema.
La función tiroidea normal es esencial para el vaciado gástrico, el proceso mediante el cual los alimentos salen del estómago y entran en el intestino delgado. En el hipotiroidismo, el vaciado gástrico puede ralentizarse, lo que contribuye a la sensación de hinchazón y puede estar asociado con un malestar gástrico conocido como dispepsia. Además, la baja producción de ácido clorhídrico en el estómago dificulta la descomposición inicial de las proteínas, prolongando aún más esa sensación de pesadez.
El hipotiroidismo puede estar asociado con una disminución en la producción de jugos gástricos en el estómago (hipoclorhidria). Esto puede afectar la descomposición adecuada de los alimentos y la absorción de nutrientes esenciales como el hierro, el calcio y la vitamina B12, lo que puede tener implicaciones para la nutrición general y el equilibrio de los electrolitos en el cuerpo.
Algunas personas con hipotiroidismo también pueden experimentar síntomas similares a los del síndrome del intestino irritable, como dolor abdominal, distensión y cambios en los hábitos intestinales. Esta relación es tan estrecha que el hipotiroidismo a menudo se solapa con el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano), ya que la falta de movimiento intestinal permite que las bacterias proliferen en exceso en el intestino delgado.
Para diagnosticar el SIBO, el especialista indicado es el aparato digestivo (gastroenterólogo). Es quien debe realizar y supervisar el test de aliento (prueba de lactulosa o glucosa) para medir el hidrógeno y el metano exhalados.