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✨ Piel, Cabello y Uñas: El reflejo externo
La salud de nuestra piel, el brillo del cabello y la resistencia de las uñas dependen directamente de la energía que les proporciona la tiroides. El sistema tegumentario (el nombre médico para este conjunto) es a menudo el primero en avisarnos de que algo no va bien.
Cuando la hormona tiroidea escasea, el cuerpo prioriza el oxígeno para los órganos vitales, dejando "sin energía" a los tejidos externos. Además, la renovación celular se vuelve más lenta, lo que se traduce en una pérdida de vitalidad que, aunque es frustrante, suele tener solución con el equilibrio hormonal adecuado.
Las hormonas tiroideas son esenciales para el crecimiento y salud de los folículos pilosos. Debido a la falta de oxígeno y energía en la raíz, el cabello se cae con facilidad, especialmente al peinarse, y pierde su ciclo normal de regeneración. Esto afecta tanto a hombres como a mujeres, volviendo el pelo seco, quebradizo y sin brillo, ya que la falta de hormonas también reduce la producción de los aceites naturales (sebo) que lo protegen.
Este proceso puede suceder también en otras partes del cuerpo, siendo muy común el debilitamiento o pérdida del extremo exterior de las cejas (conocido como signo de Hertoghe), y existe un mayor riesgo de desarrollar áreas de alopecia.
Una tiroides poco activa puede afectar a la piel convirtiéndola en seca, áspera, delgada, pálida y escamosa. Al ralentizarse la circulación sanguínea superficial, es muy común que la piel también se sienta fría al tacto y que disminuya la sudoración, lo que agrava la sequedad.
Algo similar sucede con las uñas, que se tornan delgadas y presentan rugosidades o surcos verticales, rompiéndose con facilidad. Los síntomas suelen desaparecer con el tratamiento adecuado una vez que el ciclo de renovación celular recupera su ritmo normal.