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❤️ Sistema Cardiovascular: El ritmo del corazón
La tiroides actúa como el "marcapasos" natural de nuestro organismo. Cuando las hormonas disminuyen, el corazón y el sistema circulatorio también bajan su velocidad y su capacidad de contracción. Esto no solo afecta a nuestro pulso, sino también a la forma en que el cuerpo metaboliza y elimina las grasas, siendo un factor clave para nuestra salud cardiovascular a largo plazo.
Los niveles bajos de hormona tiroidea afectan al corazón de distintas maneras, provocando cambios en la presión sanguínea y variaciones en el pulso. Un ritmo cardíaco más lento de lo normal (bradicardia) puede causar debilidad, somnolencia y problemas respiratorios, ya que al latir más despacio, el corazón no envía oxígeno a los órganos con la rapidez necesaria. Sin el tratamiento adecuado, esta falta de eficiencia puede incluso derivar en una insuficiencia cardíaca.
Cuando la tiroides se ve afectada, como en el hipotiroidismo, los niveles insuficientes de hormonas impactan directamente en la capacidad del cuerpo para regular las grasas. Estas hormonas influyen directamente en la síntesis, absorción y movilización de las grasas, especialmente en el hígado y otros órganos periféricos.
En el hipotiroidismo, al disminuir estas funciones, el hígado pierde eficacia para captar y eliminar el colesterol de la circulación. Esto conduce a niveles elevados de colesterol LDL y triglicéridos en la sangre, incluso con una dieta equilibrada, aumentando el riesgo cardiovascular a largo plazo.