🦠 Cuida tu Microbiota: Tu segundo cerebro 🧠
La microbiota intestinal, también conocida como flora intestinal, es la comunidad de microorganismos, principalmente bacterias, que habitan en nuestro tracto digestivo, especialmente en el colon.
Su influencia va más allá de la digestión y es esencial para nuestra salud en general, destacando su relevancia en el caso del hipotiroidismo. De hecho, existe una comunicación bidireccional constante entre el intestino y la tiroides conocida como el "eje intestino-tiroideo". Aquí te explicamos por qué:
Existe una estrecha conexión entre el intestino y la glándula tiroides. Una microbiota saludable no solo beneficia al sistema inmunológico, sino también a la función tiroidea, ya que un intestino sano garantiza la correcta absorción de nutrientes críticos (como el yodo, el selenio y el zinc) necesarios para que la tiroides trabaje correctamente.
Además, el intestino juega un papel relevante en la activación hormonal, ya que las bacterias intestinales ayudan a transformar parte de la T4 en T3 activa. De hecho, se estima que esta vía contribuye a que el ciclo de conversión que ocurre fuera de la tiroides sea eficiente, tal como indican diversos estudios científicos.
Las bacterias intestinales ayudan a descomponer los alimentos y favorecen la absorción de nutrientes esenciales, contribuyendo así a nuestra salud y energía.
Este proceso es vital para captar minerales como el yodo, el selenio y el zinc, que son el combustible necesario para que la glándula tiroides pueda fabricar sus hormonas.
Las bacterias intestinales ayudan a descomponer los alimentos y favorecen la absorción de nutrientes esenciales, contribuyendo así a nuestra salud y energía.
En condiciones normales, la pared intestinal actúa como una barrera selectiva que permite que solo ciertas moléculas, como nutrientes, pasen del intestino al torrente sanguíneo, mientras que impide el paso de otras, como toxinas y microorganismos dañinos.
Sin embargo, un desequilibrio en la microbiota puede provocar inflamación en el intestino, lo que aumenta los espacios en la pared intestinal y empeora su permeabilidad (lo que se conoce como "intestino permeable").
Esto permite el paso de sustancias no deseadas a la sangre, desencadenando una respuesta autoinmune que puede contribuir al desarrollo de enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis de Hashimoto, donde el sistema inmunológico ataca la glándula tiroides. Mantener la integridad de esta pared es, por tanto, el primer paso para frenar la inflamación sistémica que afecta a tu tiroides.
La microbiota intestinal es vital para el desarrollo y regulación del sistema inmunológico, protegiéndonos contra patógenos y enfermedades e infecciones.
Dado que el 70-80 % de las células inmunitarias residen en el intestino, su equilibrio es determinante para evitar que el cuerpo ataque por error a la tiroides.
Algunas bacterias intestinales producen ciertas vitaminas, como la vitamina K y algunas del complejo B, que son importantes para la salud. Estas vitaminas del grupo B son "ayudantes" esenciales para que las células produzcan energía y para el correcto funcionamiento del metabolismo tiroideo.
También pueden producir metabolitos, que son sustancias que el cuerpo produce cuando descompone los alimentos y otras sustancias y que pueden tener efectos protectores en nuestro cuerpo. Entre ellos destacan los ácidos grasos de cadena corta, que ayudan a reducir la inflamación y a mantener la integridad de la barrera intestinal.
La relación entre la microbiota intestinal y la depresión es un campo de investigación fascinante en la ciencia del cerebro y el intestino. La microbiota intestinal también influye en nuestro estado de ánimo y salud mental a través de la conexión bidireccional del nervio vago, conocida como el eje intestino-cerebro.
Estudios han demostrado su relación con la producción de neurotransmisores, como la serotonina (producida en su gran mayoría en el intestino), que están implicados en la regulación del estado de ánimo. Además, se ha observado que las personas con depresión tienen una composición diferente de microbiota intestinal en comparación con las personas sanas. Por tanto, el desequilibrio en la microbiota intestinal o disbiosis puede estar asociado con la depresión y la ansiedad.
Cuidar nuestra microbiota intestinal es esencial para promover una buena salud física en general y especialmente relevante en el caso del hipotiroidismo, así como para promover una buena salud mental.
Las alteraciones en la microbiota pueden estar relacionadas con diversas afecciones, desde problemas digestivos hasta enfermedades autoinmunes, cáncer de colon y depresión.
Cabe destacar la importancia de seguir una dieta equilibrada además de unos hábitos de vida saludables, como la práctica regular de ejercicio físico y la reducción del estrés, para mantener una microbiota intestinal equilibrada y conservar el equilibrio adecuado en nuestro sistema digestivo, apoyando así a la función tiroidea.
Aprende a cuidar tu microbiota en: ALIMENTA TU MICROBIOTA.