💉 El perfil hormonal tiroideo
Las pruebas de laboratorio que evalúan los niveles hormonales son la herramienta fundamental para el diagnóstico. Mediante una muestra de sangre, se determina si la tiroides funciona en equilibrio o si su ritmo está alterado.
A continuación, detallamos las hormonas (TSH, T4 y T3) y los marcadores autoinmunes (anticuerpos) que ayudan a definir tu salud tiroidea actual.
Es la medida más precisa de la actividad tiroidea. Un nivel elevado generalmente indica hipotiroidismo, mientras que un nivel bajo puede ser indicativo de hipertiroidismo.
Se recomienda medir siempre la fracción LIBRE de estas hormonas. Mientras que los valores "totales" pueden verse alterados por otros factores, las mediciones libres son las más fiables para evaluar la función tiroidea activa, ya que muestran la hormona que realmente está trabajando en tu cuerpo y no la que está unida a proteínas.
La T3 reversa (rT3) es una forma inactiva de la hormona triyodotironina (T3). Se produce en el cuerpo cuando la tiroxina (T4), en lugar de convertirse en T3 activa, lo hace en esta versión, rT3, que no tiene actividad biológica y no contribuye a las funciones metabólicas.
Es fundamental tenerla en cuenta por las siguientes razones:
El impacto del estrés: Su producción puede aumentar en condiciones de estrés, enfermedad crónica o ciertos tratamientos médicos.
Síntomas con análisis "normales": Niveles elevados de rT3 pueden estar asociados con síntomas de hipotiroidismo, incluso si los niveles de T4 y T3 son normales.
Síndrome del enfermo eutiroideo: Ocurre cuando enfermedades graves o el estrés alteran la conversión normal de T4 a T3 activa, elevando la rT3 como mecanismo de defensa o ahorro del cuerpo.
Evaluar conjuntamente la TSH, la T4 libre y la T3 libre proporciona una imagen mucho más completa de la función tiroidea. Su medición es especialmente útil para detectar la tirotoxicosis (exceso de hormonas), cuyos síntomas incluyen pérdida de peso, nerviosismo, irritabilidad, sudoración excesiva y aumento de la frecuencia cardíaca.
Cuando hay sospechas de enfermedades autoinmunes de la tiroides, se realizan pruebas para detectar la presencia de anticuerpos que atacan a la propia glándula:
Para detectar si existen anticuerpos antitiroideos que atacan a la propia glándula, se realizan pruebas como la de los anticuerpos antiperoxidasa (anti-TPO) y los anticuerpos antitiroglobulina (anti-TG), esenciales cuando hay sospechas de enfermedades autoinmunes de la tiroides.
Estos anticuerpos interfieren en el proceso de fabricación de las hormonas, atacando a las proteínas (tiroglobulina) y enzimas (peroxidasa) esenciales para su producción. Su presencia es el marcador principal para diagnosticar condiciones como la tiroiditis de Hashimoto.
La TSI (Thyroid Stimulating Immunoglobulin o Inmunoglobulina Estimulante de la Tiroides) es un anticuerpo que se mide para evaluar la presencia de la enfermedad de Graves, una condición autoinmune que afecta la glándula tiroides.
En dicha enfermedad, el sistema inmunitario produce estos anticuerpos que imitan la acción de la TSH (hormona estimulante de la tiroides) y al unirse a los receptores de TSH en la glándula tiroides, provocan una producción excesiva de hormonas tiroideas, lo que lleva a síntomas de hipertiroidismo, como pérdida de peso, nerviosismo, sudoración excesiva, palpitaciones y aumento de la frecuencia cardíaca.
Es una herramienta clave cuando otros resultados no son concluyentes para confirmar dicha causa autoinmune, que es la enfermedad de Graves.