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Estas sustancias pueden afectar el equilibrio hormonal de diferentes maneras:
imitando la acción de nuestras hormonas naturales y reemplazándolas;
modificando la producción de nuestras hormonas al influir en sus sistemas de síntesis, transporte, degradación o eliminación;
o bloqueando la acción de las hormonas naturales al unirse a los receptores con los que interactúan. Esto provoca una disrupción (alteración) en el sistema endocrino.
Estas alteraciones de la regulación hormonal pueden provocar diversos efectos adversos en la salud, como trastornos reproductivos, metabólicos, neurológicos, inmunológicos y tiroideos y aumentar el riesgo de enfermedades como el cáncer.
Los problemas de salud asociados a los disruptores endocrinos dependen del tipo de sustancia, la dosis, el tiempo y la vía de exposición, así como de las características individuales y factores genéticos de cada persona. Estos efectos pueden ocurrir incluso a dosis bajas, alterar la expresión genética y afectar en momentos críticos del desarrollo, siendo en ocasiones acumulativos e irreversibles, pudiendo transmitirse a generaciones futuras. Reducir la exposición es crucial para preservar la salud.
No hay que alarmarse. Nuestra salud no está solo determinada por la exposición a disruptores endocrinos. Es esencial mantener un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, actividad física, un buen descanso y evitar hábitos perjudiciales.
Para reducir al máximo la exposición, podemos implementar pequeños cambios en nuestra rutina y tomar decisiones más conscientes en nuestras elecciones de compra, siguiendo pautas como las que detallamos a continuación:
✅ Buscar alternativas con ingredientes naturales y optar por productos cosméticos libres de estas sustancias ayuda a reducir la exposición a químicos potencialmente perjudiciales y respaldar una elección más saludable para tu cuidado personal.