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El embarazo es una etapa de profundos cambios hormonales en los que la glándula tiroides juega un papel fundamental. Su correcto funcionamiento no es solo una cuestión de bienestar para ti, sino el motor fundamental para el desarrollo saludable de tu bebé.
Cuando la tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas durante la gestación, hablamos de hipotiroidismo gestacional. Esta condición puede aparecer por primera vez en el embarazo o ser un problema preexistente que se agrava con la gestación.
Esta sección ha sido creada para ofrecerte una visión detallada y rigurosa sobre el hipotiroidismo gestacional. Aquí encontrarás información clara sobre cómo afecta la tiroides a la gestación, la relación vital con la prevención de la preeclampsia y la importancia de un diagnóstico a tiempo.
Recuerda: Aunque algunos síntomas pueden confundirse con los propios del embarazo, detectarlo y tratarlo a tiempo es esencial para evitar complicaciones y asegurar tu salud y la de tu bebé.
Las hormonas tiroideas son indispensables para el crecimiento del bebé, especialmente en el primer trimestre, cuando su propia glándula tiroides aún no funciona y depende totalmente de la madre. Si existe un hipotiroidismo materno sin tratar, esto puede afectar el desarrollo neurológico fetal y aumentar el riesgo de problemas en la gestación, como parto prematuro o preeclampsia.
Es una complicación del embarazo que se caracteriza por presión arterial alta y signos de daño en órganos como los riñones o el hígado. Suele aparecer después de la semana 20 de gestación y, si no se trata, puede ser peligrosa tanto para la madre como para el bebé.
El hipotiroidismo no controlado puede dificultar la correcta adaptación de los vasos sanguíneos durante el embarazo. Si los vasos no se adaptan bien, la presión arterial sube, elevando el riesgo de sufrir esta condición.
Aunque muchas mujeres no presentan síntomas al principio, es vital consultar de inmediato si experimentas:
Hinchazón marcada en manos y cara.
Dolores de cabeza intensos o visión borrosa.
Dolor en la parte alta del abdomen.
Además de los problemas específicos de la tiroides (que detallamos más abajo en el apartado de "Causas"), existen otros factores que pueden favorecer la aparición de preeclampsia:
Ser el primer embarazo o tratarse de un embarazo múltiple (gemelos, mellizos).
Antecedentes familiares de tensión alta.
La detección temprana mediante el control constante de la tensión arterial y las analíticas hormonales es la mejor herramienta de prevención para evitar complicaciones graves.
El hipotiroidismo gestacional puede tener diversas causas, pero la más frecuente es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca por error a la tiroides, dificultando que esta responda al aumento de demanda de hormonas que exige el embarazo.
Otros factores fundamentales son:
Deficiencia de yodo: Este mineral es la materia prima esencial para fabricar hormonas tiroideas. Durante la gestación, las necesidades de yodo aumentan significativamente. Puedes encontrar más información sobre la importancia de este mineral en nuestra página dedicada al Yodo y a cerca de la importancia de no excederse en su consumo en el apartado de "Atención al consumo de YODO" dentro de la página de Alimentos a Evitar. Es vital asegurar el aporte, pero también controlar la dosis.
Antecedentes médicos: Haber tenido hipotiroidismo previo, otras enfermedades autoinmunes o antecedentes familiares de problemas de tiroides.
Intervenciones previas: Cirugías en el cuello o la glándula tiroides, así como tratamientos previos con yodo radiactivo.
Presencia de anticuerpos antitiroideos: Incluso si nunca has tenido síntomas, la presencia de estos anticuerpos indica que el sistema inmune podría "frenar" a la tiroides justo cuando el bebé más la necesita.
Distinguir el hipotiroidismo gestacional de los cambios normales del embarazo puede ser complicado, ya que muchos síntomas se superponen. Sin embargo, hemos dividido las señales en tres grupos para que sepas cómo actuar:
Estas señales indican que tu tiroides podría necesitar un ajuste de medicación. No suelen ser urgencias, pero deben comentarse con el médico:
Cansancio extremo o sensación de agotamiento constante (más allá del sueño habitual del embarazo).
Aumento de peso injustificado o dificultad para mantener un peso adecuado a tu semana de gestación.
Piel seca y cabello frágil con mayor caída de lo habitual.
Sensibilidad al frío más intensa de lo normal.
Dificultad para concentrarse o sensación de «mente nublada».
Cambios en el estado de ánimo, como tristeza persistente o depresión.
Voz ronca o más áspera.
Calambres musculares o rigidez en las articulaciones.
Pérdida de vello en las cejas.
Síndrome del túnel carpiano, con hormigueo o entumecimiento constante en las manos.
Si notas estos síntomas, NO son por la tiroides, sino señales de alerta de Preeclampsia y debes acudir a urgencias de inmediato:
Hinchazón facial y de extremidades: Mientras que en el hipotiroidismo la hinchazón es leve y gradual, en la preeclampsia es repentina y muy marcada.
Dolores de cabeza intensos, visión borrosa o dolor abdominal alto.
Si los síntomas del grupo 1 y 2 son intensos, persistentes o empeoran con el tiempo, es importante consultar con el médico para realizar una analítica y descartar o ajustar un problema tiroideo.
El hipotiroidismo gestacional se detecta mediante un análisis de sangre que mide los niveles de TSH (hormona estimulante de la tiroides) y T4 libre (hormona tiroidea activa).
Durante el embarazo, los valores de referencia cambian respecto a una persona no gestante. Por ello, es fundamental que un especialista evalúe los resultados según el rango específico de cada trimestre, ya que lo que se considera "normal" fuera del embarazo podría no serlo durante la gestación.
Aunque hoy en día se suele incluir la TSH en las analíticas de control rutinario, se recomienda realizar un seguimiento más exhaustivo en mujeres con:
Antecedentes personales o familiares de problemas de tiroides.
Presencia de bocio (glándula tiroides agrandada).
Enfermedades autoinmunes previas (como diabetes tipo 1 o celiaquía).
Síntomas claros compatibles con el hipotiroidismo.
Embarazos anteriores con complicaciones o antecedentes de abortos espontáneos.
Clave para un embarazo saludable
El tratamiento del hipotiroidismo gestacional se basa en la administración de levotiroxina. Es una hormona sintética idéntica a la que produce tu propia tiroides, por lo que es totalmente segura tanto para ti como para el desarrollo de tu bebé.
Ajustar la dosis correctamente es crucial, ya que las necesidades de hormona tiroidea aumentan progresivamente durante la gestación para cubrir las demandas del feto.
Toma la medicación correctamente: La levotiroxina debe tomarse en ayunas, preferiblemente 30-60 minutos antes del desayuno, y separada de suplementos de hierro o calcio, ya que estos pueden interferir en su absorción. Consulta aquí la guía completa sobre alimentos y suplementos que pueden producir Interferencias en la Absorción.
Controles periódicos: Es habitual realizar analíticas cada 4-6 semanas (especialmente en la primera mitad del embarazo) para ajustar la dosis según el crecimiento del bebé.
Asegurar el aporte de yodo: Además de la medicación, es vital mantener los niveles de yodo a través de la alimentación (sal yodada, lácteos, pescados). Importante: La levotiroxina no sustituye al yodo; son dos apoyos diferentes que tu cuerpo necesita. Es crucial su aporte, sin exceder la dosis. por loque te invitamos a consultar más información en nuestra página del Yodo y a conocer la importancia de no excederse en su consumo en la página de Alimentos a Evitar apartado de "Atención al consumo de YODO".
Hábitos saludables: Seguir una alimentación equilibrada y mantener una vida activa ayuda a que tu metabolismo se mantenga estable.
Si el hipotiroidismo gestacional no se detecta ni se trata a tiempo, el déficit de hormonas puede comprometer tanto la salud de la madre como el correcto desarrollo del feto, aumentando el riesgo de:
Aborto espontáneo o parto prematuro.
Alteraciones en el desarrollo cerebral y cognitivo del bebé: Dado que el feto depende de la hormona materna para la formación de su sistema nervioso, especialmente al principio.
Bajo peso al nacer.
Hipertensión en el embarazo (preeclampsia): Como explicamos anteriormente, debido a la falta de adaptación de los vasos sanguíneos.
La buena noticia es que todos estos riesgos son prevenibles. Un diagnóstico temprano y un ajuste sencillo de la medicación permiten que el embarazo transcurra con total normalidad y el bebé nazca completamente sano.
El hipotiroidismo en el embarazo es un problema serio, pero con el tratamiento adecuado, la mayoría de las mujeres pueden llevar una gestación completamente normal y tener un bebé sano.
Si estás embarazada o planeas estarlo y tienes síntomas o antecedentes de problemas tiroideos, consulta a tu médico.
Un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden hacer una gran diferencia en tu bienestar y en el de tu bebé.