Usamos cookies para mejorar tu experiencia y gestionar enlaces de afiliados. Al navegar, aceptas nuestra Política de Cookies.
HIPERTIROIDISMO EN LA SEXUALIDAD FEMENINA
El exceso de hormonas tiroideas puede alterar profundamente el equilibrio del sistema endocrino femenino. Dado que la tiroides y el sistema reproductivo están estrechamente vinculados, es frecuente que aparezcan:
El hipertiroidismo acelera el metabolismo hormonal, lo que interfiere con el ritmo natural de la menstruación. Como consecuencia de este estado, es frecuente que se produzca:
Una marcada irregularidad: Los periodos pueden volverse mucho más cortos, ligeros o presentarse de forma totalmente impredecible.
La aparición de amenorrea: En algunos casos, el desajuste es tan severo que se produce la ausencia total de la menstruación durante meses.
Un impacto negativo en la fertilidad: Al perderse la regularidad, resulta muy difícil predecir la ovulación, lo que termina afectando la capacidad reproductiva de la mujer.
En situaciones más críticas, el exceso hormonal afecta directamente a las glándulas encargadas de la reproducción. Esto se traduce en una alteración directa de los niveles de estrógenos y progesterona, lo que acaba por desajustar la producción de estas hormonas clave y repercute negativamente tanto en la salud sexual como en el bienestar general de la mujer.
La sobreproducción de hormonas tiroideas perturba el equilibrio químico y agota las reservas de energía del organismo. Todo esto deriva en que sea habitual notar una pérdida significativa de la libido, ya que muchas mujeres experimentan una falta de interés por la actividad sexual al encontrarse su cuerpo en un estado de estrés biológico y fatiga constante.
La salud sexual no es solo física, también depende profundamente del estado de ánimo, y el hipertiroidismo mantiene el sistema nervioso en un estado de alerta constante. Lo que puede dar lugar a la aparición de barreras emocionales como la ansiedad, el nerviosismo y la irritabilidad, que actúan como un freno para el bienestar y dificultan tanto la conexión con la pareja como el disfrute de la vida íntima.