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Enfermedades y procesos: Identificando las interferencias
Cuando el cuerpo detecta que algo no va bien a nivel interno —ya sea una inflamación persistente, una infección o un desajuste metabólico— activa un protocolo de "ahorro de energía". En este estado, la conversión de T4 a T3 se ralentiza para que el organismo pueda centrarse en lo que considera urgente.
Identificar estas interferencias es fundamental para que el tratamiento de tu tiroides sea realmente efectivo. Vamos a explorar los procesos que pueden estar frenando tu vitalidad.
La presencia de inflamación crónica en el cuerpo puede interferir con la conversión eficiente de T4 a T3. Esto ocurre porque el cuerpo, ante una señal de "peligro" (inflamación), prioriza la supervivencia y frena el metabolismo, disminuyendo la actividad de las enzimas de conversión.
A diferencia de una inflamación aguda (como un golpe), la crónica es silenciosa. Presta atención si sientes:
Neblina mental: Dificultad para concentrarte o falta de claridad.
Problemas digestivos: Hinchazón abdominal persistente o digestiones pesadas.
Cansancio crónico: Levantarte cansado incluso tras dormir 8 horas.
Retención de líquidos: Sensación de pesadez en extremidades.
Alimentación Real: Prioriza alimentos frescos y reduce los ultraprocesados, harinas refinadas y azúcares, que son altamente pro-inflamatorios.
Gestión del Estrés: El cortisol elevado de forma constante es un potente agente inflamatorio.
Descanso Reparador: Como vimos en el apartado del sueño, la falta de descanso impide que el cuerpo active sus procesos naturales de regeneración y limpieza.
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En condiciones como la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves, el sistema inmunológico ataca directamente la glándula tiroides.
En Hashimoto, el daño inmunológico provoca una inflamación que deriva en hipotiroidismo.
En Graves, la estimulación excesiva genera un aumento de hormonas (hipertiroidismo). Ambos procesos alteran la capacidad de la glándula para producir y liberar hormonas en cantidades adecuadas, impactando directamente en la conversión periférica de T4 a T3.
Condiciones como la diabetes o enfermedades cardiovasculares repercuten en todo el sistema endocrino.
Resistencia a la insulina: En personas con diabetes, aunque el cuerpo produzca insulina, las células no la utilizan eficientemente. Esto afecta la actividad de las enzimas encargadas de activar la hormona tiroidea.
Salud Cardiovascular: En insuficiencias cardíacas, la disminución del flujo sanguíneo puede dificultar que las hormonas lleguen correctamente a los tejidos y órganos donde deben convertirse de T4 a T3.
La respuesta inmunológica a ciertas infecciones, tanto virales como bacterianas, puede desencadenar eventos que frenan la función tiroidea. Por ejemplo, la inflamación derivada de una infección puede interferir con las enzimas de conversión. Un caso específico en estudio es la infección por Cándida. Aunque la investigación aún está evolucionando, se sugiere que su proliferación podría influir negativamente en la disponibilidad de T3 activa.